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a las comunidades, para que reconozcan sus bienes patrimoniales e incluyan sus actividades y toda clase de expresión que le son propias. “Este fortalecimiento en la apreciación y apropiación de los bienes culturales locales permite dar cabida a la formulación de otros programas de desarrollos, como los turísticos o agropecuarios, que sean coherentes y consecuentes con la conservación y protección de los bienes y como mecanismo para la inserción de estos bienes culturales en los planes de ordenamiento territoriales” (Cárdenas & Villamil, 2014). Sin embargo hoy, emergen múltiples conflictos que atentan contra estas iniciativas ciudadanas, entre ellos: 1). La presencia de multinacionales dedicadas a la extracción de recursos mineroenergéticos como el carbón, el hierro y el petróleo. 2). El montaje de una planta de producción de cemento que ocasiona polución, ruido y contaminación, y 3). Transnacionales que se dedican a la exportación de porcelanas dadas las condiciones óptimas de las materias primas (arcillas), dejando socavones que impactan y dejan una huella irreparable en el ecosistema. Correlativo con todo lo anterior, emergen tensiones sociales y culturales ante la masiva inmigración de población de distintas regiones del país, que vislumbran el territorio como potencial fuente de empleo. Y es que los procesos de especialización, innovación y transformación de los procesos productivos dados en Colombia en las últimas tres décadas, han traído en su interior una suerte de ruptura paradigmática frente a la explotación del territorio, generando conflictos de tipo económico, social, cultural y medioambiental, propiciando lo que se podría denominar como descampesinización de

las comunidades rurales. Y no es para menos, el Campesino naufraga en medio de la turbulencia de las políticas económicas, orientadas a lograr mayor dinamismo exportador de recursos mineroenergéticos, propiciando desplazamiento, graves daños al ecosistema y conflictos sociales. Datos de la Contraloría General de la República, en estudio realizado sobre minería en Colombia (2012), recopila los impactos negativos de esta actividad, al respecto Cabrera y Fierro (2012), expresan: ….las perspectivas de mediano y largo plazo de un modelo de desarrollo basado en la extracción de minerales e hidrocarburos puede causar un impacto aún más fuerte debido a la contaminación de aguas y suelos, en particular en la zona de laderas andinas, poniendo en riesgo no sólo la diversidad, sino también la soberanía alimentaria(….) se constata la evidencia de un apreciable grado de sensibilidad del cambio en la composición y la estructura de un ecosistema después de una perturbación (o sucesión de perturbaciones) inducidas por las actividades extractivas de mediana o gran escala. (Cabrela Leal & Fierro, 2013). El rescate de este territorio, requiere mantener, fortalecer y empoderar la base social que de manera organizada adelanta acciones de concientización, apropiación y arraigo. Se destaca la decidida intervención de las autoridades locales, quienes coordinan y apoyan la resistencia ciudadana manteniendo firme el NO rotundo al desplazamiento de Campesinos y comunidades que han visto afectados sus intereses, reafirmado la convicción de que calidad de vida es sinónimo de bienestar. Se espera, que la locomotora social, tenga suficiente pique, para superar el gran impulso de la locomotora minera. ANUC

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Rv economiacampesina ed02 m  

La revista del campo Colombiano

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