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La carencia de oportunidades para la Mujer Campesina, está directamente relacionada con la pobreza como una constante que se ha institucionalizado a través del tiempo, y, representa a la vez una especie de coacción que les impide potencializar sus capacidades de desarrollo personal. Al respecto el PNUD en su informe sobre desarrollo humano 2011, reconoce que la mujer rural soporta distintos tipos de discriminación y rechazo: “una triple discriminación: por vivir en el campo, por ser mujeres y por ser víctimas de la violencia”. El primer caso se refiere a la deuda rural que se desprende del hecho de que sus habitantes son discriminados en relación con los del mundo urbano. El segundo se trata de la deuda de género; ésta tiene origen en la tradicional inequidad existente entre las oportunidades y la valoración social diferenciada entre hombres y mujeres en la sociedad actual. La última forma de discriminación hace referencia a la mayor vulnerabilidad a la que están expuestas las mujeres que son víctimas de la violencia, tanto en el entorno familiar como aquella originada en el conflicto armado. (PNUD, 2011, pág. 67). En las comunidades rurales la mujer se ve enfrentada a todo tipo de segregación, producto de la falta de reconocimiento social la ha conducido a enfrentar pobreza, exclusión, desigualdad en el trato inclusive frente a la mujer urbana. Igualmente las ideas que emergen de sus tradiciones culturales en la comunidad campesina, expulsa a la mujer de los contextos políticos, sociales, y a la posibilidad de toma de decisiones en el contexto familiar. Aún así la mujer campesina, consciente o inconsciente de su realidad, asume su papel con abnegación, convencida de que su condición corresponde a la naturaleza misma de ser mujer y a determinantes de carácter religioso y cultural. Bajo estas premisas que subyacen de la tradición misma frente al rol que desempeña la mujer en la orientación de su familia y la sociedad, ha generado reacciones en los distintos escenarios y actores que promueven la reivindicación de los derechos llevando a configurar propuestas de políticas públicas, para promover la equidad como medio para reducir la pobreza a la que está expuesta. Para la Socióloga Patricia Stela Jaramillo (2006) los índices de pobreza rural están directamente asociados con los procesos de globalización económica, que ha dejado zonas marginadas, principalmente en los sitios de mayor dinamismo

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ECONOMÍA CAMPESINA | ED. 02

en el intercambio de mercancías provenientes de mercados externos. Jaramillo destaca el tratado de Beijing (1995), cuyo documento destaca que las mujeres rurales enfrentan problemas de acceso a la tierra y a la herencia, determinado igualmente por aspectos relacionados con la falta de oportunidades para acceder a la educación, servicios de apoyo, crédito y la violencia contra la mujer. (Jaramillo G., 2006). En este mismo sentido la CEPAL considera que el problema de la equidad, obedece a la falta de oportunidades, para acceder a recursos, esta es la principal causa de la pobreza de la mujer: “El acceso a los recursos económicos, como crédito y tierra, y el ejercicio del poder y la participación de la mujer en instancias de toma de decisión revelan disparidades que limitan, en gran número de casos, la autonomía económica de la mujer, y esta restricción en el acceso a los recursos productivos afecta negativamente la productividad del trabajo femenino, todo lo cual se cuenta entre las causas que provocan la pobreza” (CEPAL, 2002, pág. 19). Para la ANUC, la realidad que enfrentan las mujeres campesinas se derivan de políticas fragmentadas que en su estructura carecen de incentivos orientados a solucionar los problemas de pobreza y exclusión a los que se enfrentan en la cotidianidad de su entorno. Como organización campesina, la ANUC dentro de misión busca que la mujer asuma un papel decisivo en los distintos espacios y contextos de la vida económica, social y política. El papel de la mujer en la economía campesina representa no sólo la garantía de un limitado pero valioso ingreso familiar; sino, la posibilidad de abastecimiento y seguridad alimentaria de un país donde las oportunidades de desarrollo humano y crecimiento económico dista del sentir de las propias comunidades. Pero lo más importante de la mujer campesina, es ser pilar de honestidad y trabajo que engendra valores y crea las bases para la construcción de una mejor sociedad. Bibliografía citada CEPAL. (2002). Mujer rural, escolaridad y empleo en el istmo centroamericano. Mexico: CEPAL. Jaramillo G., P. S. (2006). Pobreza rural en Colombia. Revista Colombiana de Sociologia, 4762. PNUD. (2011). Colombia rural. Una razón para la esperanza. Bogotá: PNUD.

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Rv economiacampesina ed02 m  

La revista del campo Colombiano

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