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También oficiales cuya fidelidad no había sido puesta en tela de juicio. Ejemplo claro son Juan Rosales, Alférez de Blandengues, y Matías Tort, Ayudante de Campo: “… En el acto de la acción se pasó a los Enemigos el Alférez de Caballería de Montevideo Don Matías Tort con un piquete de treinta hombres que mandaba, y tanto este oficial, como el Ayudante de Campo Don Juan Rosales, que se pasó como tengo dicho, tenían comunicación con los Insurgentes, de lo que fui informado después de haver sido prisionero, como al mismo tiempo supe que la Partida de presidiarios después de haverse pasado hizo fuego sobre nosotros, lo que contribuyó también además de lo expuesto al desgraciado éxito de la acción …”. Asimismo, Matías Tort agrega: “… La gran guardia que quedó en nuestro campamento al cargo del Teniente de la Milicia de Infantería don Francisco Alba, también se entregó a discreción, sin disparar una sola arma …”.30 Ante tales circunstancias el resultado de la batalla de Las Piedras resulta comprensible y hasta lógico.

C)

Sitio de Montevideo La consecuencia inmediata del triunfo de Las Piedras fue el establecimiento del Sitio de

Montevideo, el 20 de mayo de 1811. Al día siguiente, Artigas intimó al virrey Elío a la rendición de la plaza con el fin de evitar la “… efusión de sangre y todos los padecimientos que causa la discordia entre hermanos ...”31 La respuesta no se hizo esperar, el gobernante español contestó que no rendiría la plaza, expulsando de la misma a las familias y prelados sospechosos de simpatizar con la revolución. El 1º de julio se unen al Sitio las fuerzas comandadas por Rondeau quien, trasladándose desde Mercedes, asume la Jefatura de todas las tropas, instalando su cuartel en Arroyo Seco, mientras Artigas había hecho lo propio en el Cordón. Mientras duró el asedio a Montevideo, las acciones se concentraron en escaramuzas con las tropas que salían de la ciudad para proveerse de víveres que escaseaban en la plaza y a bombardeos utilizando dos cañones traídos de la Fortaleza de Santa Teresa. Se destaca el asalto a la isla de Ratas, ocurrido el 15 de julio, que proveyó a los revolucionarios de pólvora, artillería y armamento. La apremiante situación de la ciudad ya ha sido descrita anteriormente. Baste decir que como salida al conflicto el gobierno español de Montevideo, con reticencias, recurrió al vecino imperio portugués en busca de ayuda militar que la librara del asedio. La corona portuguesa que durante largos años había pretendido estos territorios españoles, contaba además con el agregado que la Infanta Carlota Joaquina de Borbón, esposa del

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Archivo Artigas, Tomo IV. Artigas al virrey Elío, Campamento del Cerrito, 21 de mayo de 1811. Archivo Artigas, Tomo V, pp. 3- 4.

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El Despertar de la Banda Oriental  
El Despertar de la Banda Oriental  

Seminario del año 2011

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