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mercedarios Fr. Casimiro Rodríguez y el maestro Fr. Ramon Irazábal y el domínico Fr. José Rizo, el 1.o Tt. De San Ramón y el 2.o de Canelones abandonados a sus caprichos y locura, obran con los parrocos a quienes sirven, de modo que las ovejas de la gray se hallan entregados a los lobos carniceros …”. Tal era la acción de los prelados que, en el momento de expulsar a los simpatizantes de la revolución de Montevideo, el virrey Elío incluye entre los exiliados a los siguientes sacerdotes: EXPULSADOS DE MONTEVIDEO: El P.e Fr. Valeriano Fleytas El P. Fr. Lorenzo Santos El P. Fr. Fran.co Díaz Velez El P. Fr. Joaquin Poce El P. Fr. Fran.co Somellera El P. Fr. Joaq.n Reyna El P. Fr. José Lamas El P. Fr. José Ignacio Lopez El herm.o Carlos Agüero. En lo referente a la organización y asistencia recordemos la participación del clero en las contribuciones patrióticas reunidas a favor de las fuerzas revolucionarias. Cuando D. Tomás García de Zúñiga organiza la primera en la Villa de Guadalupe, el 12 de mayo de 1811, figuran los capellanes D. Santiago Figueredo y Fray Casimiro Rodríguez; y en la organizada el 27 del mismo mes se establece: “… El cura vicario Dr. D. José Valentín Gómez obló 6 onzas de oro, y se obliga a pagar el prest. de un teniente de caballería en la persona de su primo D. Francisco González Melo, que lo es de la primera compañía del cuerpo de d. Antonio Sales Pérez, mientras que dure la expedición de la plaza de Montevideo. El padre teniente Fr. José Rizo del Orden de Santo Domingo obló 2 onzas de oro y su persona para ranchero …”.18 En este sentido, el 29 de mayo el cura Santiago Figueredo dirigía una misiva al Comandante de Caballería D. José Artigas, relacionada con la situación de los prisioneros provenientes del Paraguay y recién canjeados con la plaza sitiada: “… Amar la Patria, y ver con ojos indiferentes las aflicciones desus hijos no puede ser. Desde el momento, que se nos entregaron los rescatados Prisioneros de el Paraguay, mi corazón quedo penetrado del más vivo sentimiento al verlos desnudos, enfermos y tratados con inhumanidad no esperada entre hermanos, amigos y Parientes. Quisiera remediar sus necesidades, y socorrer esos ilustres defensores denro. suelo; mas conozco, que mis esfuerzos, y sacrificios jamás podrían corresponder a mis deseos, y recurriendo en tal apuro al arbitrio de una subscripcion, he recogido la cantidad de seiscientos ochenta y dos pesos fuertes 18

Gazeta de Buenos Aires, 5 y 9 de setiembre de 1811.

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El Despertar de la Banda Oriental  

Seminario del año 2011

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