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presencia de un prelado: “[…] desaparecieron de aquel punto en consorcio del Cura Parroco, y otro Oficial subalterno delos del numero precitado llamado Ortiguera. […]14 A este se le unirían otros que cumplieron funciones invalorables a favor del movimiento: proselitismo, reclutamiento, organización, asistencia y actuación militar. Testimonio del proselitismo y reclutamiento es el sacerdote Santiago Figueredo, quien el 7 de abril de 1811 expresaba a Artigas: “… Perseguido p.r el gobierno de Montevideo, y separado, demi Curato, me consideraba inútil á mi Patria; p.r esta razon havia escrito al D.or d.n Diego Zabaleta, manifestandole mis deseos, de pasar a esta banda, en donde p.r mi conocimiento, y conexiones podria ser util p.a que en ocasión oportuna los significase la Exma. Junta……….he introducido en la Campaña las Gazetas de Buenos – ayres, por cuia lectura y mis sesiones particulares he conseguido desengañar à mas de quatro, que alucinados con las ridiculas amenazas è insignificantes promesas del tirano, o ignorantes de nuestros incalculables progresos, paralizaban sus deseos en medio de tantas incertidumbres pues no estamos todavía sino con la voz del patriotismo, y no pagandoles, cometerán excesos, como lo han hecho, que he de contener quanto pueda …”.15 A lo que José María Salazar, comandante del Apostadero Naval de Montevideo, agregaría: “… El estado Eclesiastico es el que mas daño nos hace, pues me consta que en el Confesionario la primera pregunta que hacen es si el penitente es Patricio o Sarraceno, nombre que se nos da a los verdaderos Españoles que reconocemos el Congreso Nacional…”.16 No deja de sorprender y hacernos esbozar una sonrisa el término “sarraceno” para personificar al elemento adepto a las autoridades hispanas, las mismas que en la Península Ibérica veían en esa expresión a un enemigo. El 19 de noviembre del mismo año, Salazar agregaba que: “…los Curas de los Pueblos, (…) son los que mas parte han tomado en esta revolucion, agitaban la campaña desde los primeros dias de la insurrepcion dela Capital …”,17 y asimismo afirma que no conocía sacerdote que no estuviera imbuído de las perversas máximas de la Junta revolucionaria, sumado a que éstos leían a los feligreses los sueltos políticos de La Gaceta de Buenos Aires. Los vecinos de Canelones, por su parte, acotaban: “… El de la Colonia y el clérigo Arboleya que estuvo en el Colla, cuyo paradero se ignora, promueven la division, el de las Víboras, el de St. Domingo (Soriano) y el de San José. Excepto el del Arroyo de la China y el que está interinamente en la Colonia en lugar del revolucionario Henrique de la Peña. Los religiosos

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Zufriategui, Rafael: op. cit. Figueredo, Santiago: Comunicación a José Artigas, 7 de abril de 1811. Archivo Artigas, Tomo IV, pp 291. 16 Salazar, José María: op.cit., pp. 302 – 305. 17 Salazar, José María: op.cit., pp. 370 – 375. 15

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El Despertar de la Banda Oriental  

Seminario del año 2011

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