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británico buscara mercados donde colocar su producción y a su vez materias primas para abastecer sus centros manufactureros, y, finalmente, la invasión napoleónica a la Península Ibérica, lo que privó a las colonias de una cabeza gobernante. Por otra parte, resulta no menos importante la presencia del vecino imperio portugués, que desde muy temprano había mostrado interés por este territorio; valga mencionar que a él se debe la fundación del primer centro urbano en el país, la Colonia del Sacramento. Dentro de las causas regionales debe citarse la situación socio - económica y política del Río de la Plata, y más específicamente de la Banda Oriental. En este sentido, varios historiadores, entre ellos Agustín Beraza4, han destacado, como una de las causas principales de esa masiva adhesión de la campaña a la revolución, la existencia de grandes latifundios, algunos pertenecientes a particulares y otros compuestos de tierras realengas, con propietarios ausentes que delegaban la administración en mayordomos o capataces. Este monopolio hacía que los criollos pobres no lograran conseguir acceso a los medios de producción, ocupando parte de esas tierras en forma precaria, sin títulos de propiedad. Por

otro

lado

se

ubicaban

los

pequeños

estancieros,

residentes

en

sus

establecimientos, que resentían la acción de los dueños de los latifundios quienes, además de monopolizar el comercio y la actividad del puerto de Montevideo, eran beneficiados por las autoridades españolas que apañaban en sus decisiones administrativas a este grupo privilegiado. Cuando Javier de Elío se instaló en Montevideo como Virrey del Río de la Plata, esta situación se agravó por una sucesión de medidas impopulares y de poca visión política que, siguiendo las expresiones del comandante del Apostadero Naval, José María Salazar, “… quando no se tiene aquella (la fuerza), (las medidas) no sirven sino de encender el odio y la venganza ….”5 A este estado de cosas se agregaban elementos “sueltos” dedicados “al delito, al matreraje o al contrabando”,6 una situación de caos que se intentaba solucionar reprimiendo a los transgresores de la ley, pero sin atacar las verdaderas razones que lo ocasionaban. Félix de Azara, en la Memoria sobre el Estado Rural del Río de la Plata, afirma categóricamente que la solución radicaba en “… establecer las normas para la adjudicación de tierras y ganados realengos a los paisanos y a los indios, otorgándosele título legal, anular las concesiones de dilatadas posesiones a unos pocos que no las hacían producir y repartirlas entre el proletariado rural …”, y agrega que se debería autorizar el comercio con los vecinos territorios portugueses, los que estaban necesitados de “… caballos, asnos y mulos, pagando la alcabala …”.7 En este sentido, Carlos María Ramírez afirma que “… fue contrabandista el pueblo por carecer de trabajo, y porque la ley lejos de darle

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Beraza, Agustín: La Economía de la Banda Oriental 1811 – 1820, Ed. De la Banda Oriental, Montevideo, 1969. 5 Salazar, José María: comunicado al Secretario de Estado y del Departamento Universal de Marina, 19 de noviembre de 1811. Archivo Artigas, Tomo IV, pp. 370 – 375. 6 Beraza, Agustín: op. cit., p. 10. 7 Beraza, Agustín: op. cit., p. 12.

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El Despertar de la Banda Oriental  
El Despertar de la Banda Oriental  

Seminario del año 2011

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