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Las crónicas de este episodio se encuentran en Carlos Anaya en “Revolución de la Banda Oriental” y en su “Memoria Biográfica”, así como las del Coronel Don Ramón de Cáceres, quien recogió las impresiones de su padre, pues era del año 1798 y tenía a la sazón 13 años. En este caso se trata de la “Memoria Póstuma o Acontecimientos en la vida política del Coronel Don Ramón de Cáceres”. Ambas versiones son coincidentes en la sorpresa y reacción de los orientales que se negaron a admitir la solución y reclamaron que sí, por razones de fuerza mayor, debían retirarse para fortalecer las defensas del Alto Perú, que se hiciera que ellos se bastarían para enfrentar y vencer a los portugueses. Aparentemente con el apoyo de Rondeau, se consiguió posponer el levantamiento del sitio de Montevideo hasta trasmitir a las autoridades de Buenos Aires cual era la posición y la voluntad de los orientales. Ante ello, el Virrey Elío decidió poner fin a las negociaciones. Pocos días después en Buenos Aires se ahondó la división entre la Junta Grande y el Cabildo, lo que llevó a la caída de la Junta y la creación del Primer Triunvirato, el 23 de septiembre de 1811. Quedó integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Passo y fortaleció una política elitista, de tipo centralista por la que se sentían los herederos del extinguido Virreinato y como tales juzgaban que tenían derecho a gobernar a los pueblos de los citados territorios. Para este círculo, que se mantuvo en el poder durante mucho tiempo, la llamada revolución de Mayo se había hecho en su favor, en su exclusivo beneficio y había consistido en reemplazar a las autoridades españolas por grupos criollos, pero sin admitir que los habitantes de los vastos territorios, Intendencias, Gobernaciones pudieran tener derechos políticos. En esta concepción, los pueblos quedaban sujetos a un orden similar, a nuevas autoridades, pero sin considerarlos en sus aspiraciones, en sus luchas, ni siquiera en las manifestaciones y principios cuando se estableció la propia Junta de Mayo. Todo se supeditaba a los intereses y las voluntades del o de los gobiernos con sede en Buenos Aires. Así es que después de una semana, el 1ª de octubre, desde el bergantín “Paraná” surto en el puerto de Montevideo, el Dr. José Julián Pérez que había intervenido en las anteriores gestiones, solicitó al Virrey Elío, reanudar las negociaciones. De inmediato se reanudaron las conversaciones y el 7 de octubre arribaron a un principio de acuerdo. En conocimiento de ello, al día siguiente, Artigas solicitó a José Rondeau, la convocatoria nuevamente a los vecinos para considerar la nueva situación a la luz de las noticias que finalmente se había arribado a un acuerdo y que el mismo afectaría de manera directa a los habitantes de la Banda Oriental. Ante los rumores y la presunción de graves consecuencias sobre el futuro de sus personas, familias, y medios de vida, y de la propia revolución, los orientales decidieron autoconvocarse nuevamente a reunión a instancias de Artigas. En esa ocasión el lugar elegido para la reunión fue la Quinta de la Paraguaya, ubicada en las inmediaciones del actual estadio del Parque Central. Se realizó el 10 de octubre, y se considera que junto a la anterior, son las primeras formas elementales o primarias de organización política de los orientales tras la revolución. La misma se efectuó en presencia del Dr. José Julián Pérez en la que explicitó los alcances del Armisticio que todavía debería ser

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El Despertar de la Banda Oriental  

Seminario del año 2011

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