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veían como se internaban en sus feraces campos, aprovechando la ocasión para apoderarse de las ricas reservas ganaderas para reponer las estancias lusitanas. Inclusive para los españoles de Montevideo, era una presencia inquietante ya que conocían la apetencia del enemigo multisecular que había dado luchas coloniales sin par en Sudamérica y que ambicionaba desde siempre llevar sus fronteras al Río de la Plata. En esas circunstancias se intentaron algunas gestiones informales entre Rondeau al mando de las fuerzas auxiliadoras bonaerenses con autoridades montevideanas, que fracasaron. Entonces, la Junta Grande de Buenos Aires acuciada por los problemas políticos, militares, financieros y logísticos, resolvió formalizar las negociaciones en agosto y para ello designó al deán Gregorio Funes, y a los Doctores José Julián Pérez y Juan José Passo, las que volvieron a fracasar por la oposición del Virrey Elío a entablar negociaciones sin que antes Buenos Aires reconociera su autoridad en todo el Río de la Plata. Pero la situación era también complicada para las fuerzas españolistas de Montevideo. Y el 1° de septiembre cruzaron a Buenos Aires, Miguel Sierra, José Acevedo y Salazar y Antonio Garfias para proseguir las negociaciones. En las mismas se acordaron la suspensión de hostilidades y la jurisdicción de ambos gobiernos, que en el caso de Montevideo, en un primer momento comprendía los territorios hasta los arroyos Rosario y Pando. Pero luego los emisarios montevideanos consiguieron ampliar el artículo 4ª y extender la jurisdicción a toda la Banda Oriental. Las diferencias no pudieron ser solucionadas por los emisarios y debieron cruzar a Montevideo para ajustar el acuerdo con el acuerdo del propio Virrey Elío. El 8 de septiembre se encontraban los emisarios bonaerenses además de Manuel de Sarratea, que había retornado de Río de Janeiro, para ultimar los detalles finales de acuerdo cuando los orientales, que habían sido marginados no solo de las negociaciones sino de la propia información sobre las mismas. El conocimiento que adquirieron provenía de la “Gazeta de Montevideo” dirigida por Fray Cirilo de Alameda, de las negociaciones y de las bases y ello generó un ambiente de mucha inquietud porque en caso de ser cierto lo que se publicaba, la Banda Oriental quedaría nuevamente en manos de los españoles de Montevideo y todos los sacrificios de los revolucionarios habrían sido en vano. Ante la creciente intranquilidad entre los orientales sobre su futuro, fueron citados a una reunión por el General en Jefe de las fuerzas revolucionarias Coronel Don José Rondeau, en acuerdo con los representantes de la Junta Grande. El lugar elegido fue la Panadería de Vidal, ubicada en lo que hoy en la manzana comprendida entre las calles Joaquín Requena, Lorenzo A. Fernández, Pedernal, y Yaguarí. La misma habría tenido lugar entre los días 10 u 11 de septiembre y habrían asistido alrededor de 100 vecinos. En el transcurso de la misma, los representantes bonaerenses se limitaron a explicar las razones que llevaron al acuerdo, la situación angustiante por la que estaban atravesando en el momento, pero que en modo alguno dejaban de lado, en el futuro, cuando las circunstancias lo permitieran, acudir para liberar a la Banda Oriental de la dominación española.

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El Despertar de la Banda Oriental  

Seminario del año 2011

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