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marzo como refuerzo defensivo de la ciudad, ya que para mantener en su poder las cuatro leguas que le quedaban al norte de Montevideo, había adelantado hasta Las Piedras al grueso de las tropas al mando del Capitán de Fragata José Posadas.(10) El 18 de mayo Artigas los atacó, obteniendo una victoria completa luego de seis horas de lucha. Este triunfo dio a los rebeldes el dominio total de la campaña. Salazar llamaría a lo acontecido en Las Piedras “… pérdida irreparable y cruel catástrofe pues en ella se perdió toda la Marina que era el principal apoyo de la plaza ...”. Elío se vio forzado a ordenar la evacuación de Colonia, celosamente acosada por Benavidez, quien desde el Real de San Carlos había intimado a Vigodet la rendición de ese punto clave en la defensa de Montevideo. (11) El gobierno porteño, la Gazeta y la opinión pública elogiaron la acción del caudillo oriental, que en menos de tres meses había obligado a Elío a encerrarse tras los muros de Montevideo. El 19 de mayo, Artigas hizo avanzar algunas partidas hacia el arroyo Seco y desestimó una proposición hecha por Elío acerca de un armisticio y canje de prisioneros, respondiendo que cualquier tentativa de arreglo suponía el previo reconocimiento de la autoridad de la Junta. Al mismo tiempo se dirigió al Cabildo de Montevideo en un bello y emotivo documento aconsejándole reconocer al gobierno de Buenos Aires. Trasladó su campamento al Cerrito para tenerlo en estado de sitio riguroso y desde allí intimó la rendición de la plaza, la que fue rechazada. Teniendo la victoria final al alcance de sus manos, Artigas debió detenerse ante la imposibilidad de asaltar la ciudadela por la escasez de artillería y de elementos necesarios para quebrantar sus defensas, y por la vacilación e impericia de Rondeau que desestimó su pedido de acelerar la marcha de su ejército para atacar juntos la fortaleza de Montevideo.

Esto

permitió a Elío superar el momento más crítico de la guerra y contar con el refuerzo de los 500 soldados que había ordenado evacuar de Colonia. La amplitud de la victoria de los insurrectos en la campaña les daba fuerza creciente también en la ciudad: los elementos urbanos que habían tenido una posición dominante en las áreas rurales, principalmente los saladeristas, cuyos establecimientos ya están en manos de los rebeldes, abandonaron la ciudad sitiada. Por otra parte, los realistas percibían claramente que no podían contar con la segura lealtad de los que permanecían en Montevideo. Catorce días contaba ya el sitio de Montevideo cuando arribó Rondeau para asumir sus funciones de General en Jefe, estableciendo su cuartel general junto al arroyo Miguelete. Con su llegada se abandonó el plan de asalto a las murallas que había trazado Artigas, actitud errónea ya que la situación de la plaza hacía imposible mantener una larga resistencia.

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El Despertar de la Banda Oriental  

Seminario del año 2011

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