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“No teníamos después de Dios, otra seguridad que los caballos” Hernán Cortes

A una jornada de caballo de las murallas de Montevideo se eleva el terreno que está más allá de las nacientes del arroyo Miguelete. Una leve meseta se levanta más adelante del arroyo llamado de Las Piedras, a raíz de las formaciones rocosas que en él afloran a la altura de la hoy ciudad de La Paz.

En este último lugar un pequeño mar de piedras producía, visto de lejos por los viajeros de otras épocas, la impresión de un caserío. En el tiempo histórico que estamos analizando (1811) vivía en ese lugar un hombre muy joven, Juan Ortiz, que iba a ser años después uno de los 33 Orientales.

Un poco más al norte, la cañada Manantiales marca exactamente el límite sur del espacio pedrense. Desde ahí hasta el paso Picón, sobre el arroyo Canelón Grande, se extiende una amplia llanura despejada que va de este a oeste desde el arroyo El Gigante hasta La Puebla. Esta meseta es la que impone que el río Santa Lucía abra el gran arco que envuelve el oeste de Canelones.

En el pasado, el acceso a esos lugares se hacía por la cumbre de la Cuchilla Grande hoy camino de ese nombre – o sea que se ingresaba por el este, por donde estaría el escenario de la primera batalla a la que haremos referencia.

De acuerdo a esta descripción y mirando el mapa se puede apreciar que la clave militar estaba al noreste, entre Las Piedras y Sauce, tierra esta última de los Artigas. Por supuesto que el prócer, entonces, conocía toda la zona mejor que las circunstanciales fuerzas españolas, lo que explica su más hábil manejo del terreno.

Debemos tener en cuenta, además, que, cuando estaba crecido el arroyo de Las Piedras, tal como se dio el 18 de mayo de 1911, el mismo se tornaba en un obstáculo militar muy serio, absolutamente impracticable para el ganado y el tren de artillería.

Es así que Posadas, el jefe español, resultó acorralado entre las aguas desbordadas y la fuerza patriota mejor ubicada. La acción decidida por el jefe oriental se desencadena de acuerdo a la situación ventajosa de sus tropas, que podían atacar al enemigo o retirarse con facilidad en caso de revés. Artigas ajustó toda su acción de acuerdo a dos principios claves de

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El Despertar de la Banda Oriental  

Seminario del año 2011

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