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WEEDS

Julio - Agosto 2018 | Edición 28

“Cannábicas Latinas” en Expoweed 2017.

A todas les une la misma idea: posicionar a la mujer en el lugar que se merece tanto en la sociedad como en el mundo cannábico. La estigmatización de la mujer como consumidora, también parece ser algo que ha cruzado las fronteras chilenas y que plantea una doble pregunta: ¿es la mujer cannábica estigmatizada doblemente? ¿Una simplemente por ser mujer y otra por entrar en una industria supuestamente de hombres?

en la sociedad como en el mundo cannábico. La estigmatización de la mujer como consumidora, también parece ser algo que ha cruzado las fronteras chilenas y que plantea una doble pregunta: ¿es la mujer cannábica estigmatizada doblemente? ¿Una, simplemente por ser mujer y otra, por entrar en una industria supuestamente de hombres? Como cuenta Ana Obradors en un artículo para Cáñamo España, cuando la mujer consume “recibe una penalización social mucho mayor” y ni hablar ya de si la mujer está ejerciendo el rol de madre ya que “cuanto más se aparta una mujer de las funciones que socialmente se le atribuyen por razón de género, mayor es el estigma al que se expone”. Patty Amiguet, cofundadora de REMA (Red Estatal de Mujeres Antiprohibicionistas, España) nos contaba en una entrevista en Barcelona que la organización “nació por una necesidad de saber si estábamos solas, o más mujeres pensaban o sentían como nosotras y salir un poco de los estereotipos de la mujer en el cannabis y poder demostrar que nosotras también valemos”. Otro punto importante para crear REMA fue el derecho a la información cuando eres madre consu-

midora, cuenta Amiguet, y “poder hablar tranquilamente con un doctor y que no te lleven a los servicios sociales y te quiten a tus hijos”. Las palabras de Obradors y Amiguet parecen seguir la línea de lo que nos cuentan Daniela Rodríguez y María Belén Riveros, fundadoras de Cannábicas Latinas (Chile), de lo que ocurre en nuestro país: “aquí a las mujeres jóvenes que consumen se les tilda de irresponsables, locas e incluso de promiscuas; a las mujeres de bajos recursos, se les criminaliza de inmediato; a las madres se les cuestiona la capacidad de criar a sus hijos. En el imaginario social que nos han impuesto no existe la imagen de la mujer que puede ser un aporte para la sociedad, una trabajadora productiva, una madre amorosa y además consumir cannabis.” La CEO de Women Grow (EEUU), Kristina García, sigue un discurso en línea con las voces latinas al decir que “la mujer tiene que luchar no sólo por su derecho a hablar, sino también por un lugar en la mesa. La mayoría de las industrias están dominadas por el hombre y no será hasta que alcancemos la equidad, en cantidad y en salarios, cuando la mujer esté en el lugar que le corresponde”.

Sin embargo, a través de las palabras de García, se aprecia un cambio de mentalidad, al hablar de la mujer como líder de pensamiento, conocimiento y consumo: “en este mercado, las mujeres, tanto como individuos, como dentro del núcleo familiar o como empresarias, tienen la clave para hacer dinero y tienen su lugar como líderes y conducirán a la sociedad hasta nuevas fronteras”. Está claro que la idea de que la mujer puede y debe ocupar su lugar en el mercado cannábico está más que asentada en esta red estadounidense. La legalización del cannabis en algunos estados de obviamente ha tenido algo que ver en este auge de la industria y por ende, de la mujer en ella. Y es que el cannabis no solamente se puede consumir fumado, hay otras miles de formas de hacerlo: lociones, tés, sales de baño o aceites son algunos ejemplos y las mujeres son las principales consumidoras de este tipo de productos. Gracias al sector femenino, se han abierto puertas a negocios alrededor del cannabis antes impensables, como la florería o los matrimonios cannábicos. Por eso, no es de extrañar que las mujeres hayan sido las encargadas de cambiar la

imagen del típico volado y transmitir la idea de que esta sustancia puede formar parte del día a día de cualquier individuo. “Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para mostrar que el cannabis está dentro de un sano y normal estilo de vida”, sentencia García. Pero la estigmatización de la mujer en este mundo es inevitable. De una u otra manera es imposible no acabar hablando de machismo y de algunas formas en las que éste se manifiesta, como a través de la publicidad y la cosificación de la mujer como estrategia de marketing, hecho que sin duda, ayuda a la percepción, como señalan Cannábicas Latinas, de que “solo importa que nos veamos lindas mientras fumamos un buen caño”, en vez de que se valoren nuestras cualidades tanto personales como laborales. Aunque en España, en ferias como la Spannabis ya no se ven promotoras semidesnudas en cada esquina y se evitan cada vez más estas prácticas, según Amiguet, “la publicidad ya es machista pero dentro del sector lo es el triple” y además los estudios de consumo hasta hace cinco años solo se centraban en el sector masculino, obviando totalmente que existían mujeres consumidoras.

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Weeds Nº28 Julio/Agosto 2018  
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