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La lucha de los inmigrantes subsaharianos que deciden emprender el viaje hacia una vida mejor, o mejor dicho, hacia una vida, es uno de los ejemplos de perseverancia que más y mejor se ciñe al sentido estrictamente semántico de la palabra. En este caso, este significado, nacido de la más cruda necesidad, es el motor imprescindible para aquéllos que andan miles de kilómetros, nadan y navegan cientos de millas o aguantan horas subidos a unas vallas que intentan convertir ese camino hacia la esperanza en un callejón sin salida. Ebebe, un camerunés de “unos 20 años”, decidió dejar su ciudad natal, Luala, la capital económica de Camerún, para comenzar un viaje que le llevaría año y medio de travesía hasta llegar a España. Ebebe se convirtió en una de las caras de la inmigración en nuestro país, cuando el 28 de marzo, su foto, encaramado a una farola de 10 metros durante más de 4 horas y media, salió en todos los diarios digitales, abrió los informativos y fue portada de gran parte de los medios impresos. Ese día, junto a Ebebe, decenas de inmigrantes intentaron saltar las vallas de la frontera con Melilla. Sus compañeros de asalto permanecieron dos horas en las alambradas, pero se vieron obligados a bajar y fueron enviados a Rabat, bajo el

amparo de las normas que defiende la Delegación del Gobierno, de que estar encima de la doble valla no significa estar en territorio español. Ebebe fue el único de todos ellos que ese día consiguió entrar en España. Además de su tesón, el azar se alió por una vez con él, ya que una delegación de la Agencia de la ONU para los Refugiados se encontraba en la zona. Ebebe sabía que si bajaba de esa farola, que iluminaba el perímetro fronterizo de Melilla, lo devolverían a Marruecos y todo su sufrimiento habría sido en balde, así que aguantó casi cinco horas, hasta que la representante de ACNUR, junto con

perseverancia

miembros de la Cruz Roja, le prometieron que si bajaba se quedaría en Melilla, así que Ebebe, ya exhausto, al borde del desmayo, bajó, y culminó su sueño de llegar a Europa. Son muchas las historias de supervivencia de los inmigrantes por conseguir una oportunidad, tanto en la frontera con Melilla, España es el único país europeo con territorio en África, como en la multitud de puntos limítrofes que separan el ser del no ser a lo largo del planeta. Yo me he querido quedar con la de Ebebe, el perseverante.

Profile for Andrés García

Fanz103  

Estas páginas se han impreso gracias a la generosa implicación de 27 personas entre los que hay editores, poetas, periodistas, arquitectos,...

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